LA SOLIDARIDAD COMO NEGOCIO: ¿QUIÉN SE QUEDÓ CON EL «CAMBIO» DEL HOSPITAL PENNA?

El fútbol argentino ha perfeccionado una técnica que ni los mejores delanteros del mundo poseen: el regate a la transparencia. Lo que debía ser una gesta histórica para reconstruir una Bahía Blanca devastada por la inundación del 7 de marzo, terminó convirtiéndose en un laberinto de números que no cierran, comunicados de «repudio» y una brecha de 100 millones de pesos que hoy le faltan a la salud pública, pero que sobran en la narrativa de la AFA.
El truco de la «Contabilidad Creativa»: Cuando el sonido vale más que una cama de hospital
La denuncia de la Cooperadora del Hospital Penna es una puñalada a la ética. Según sus registros, de los 701 millones de pesos prometidos por la entidad madre del fútbol, solo llegaron 593 millones. ¿Dónde está el resto? La respuesta de la AFA es, como mínimo, un insulto a la inteligencia de los bahienses: dicen que esa diferencia corresponde a «costos operativos» que los proveedores «no cobraron».
Aquí reside el núcleo del engaño. Si un proveedor de pantallas o sonido dona su trabajo, ese valor no debe restarse de la recaudación de las entradas que la gente pagó con su bolsillo. Al hacerlo, la AFA está cobrando por duplicado: se lleva el aplauso por la «solidaridad» y retiene el efectivo bajo la excusa de gastos que, según ellos mismos, fueron bonificados. Traducido al criollo: usaron la plata de las donaciones para pagar la fiesta de su propia logística.
El silencio comprado: Cuando la política disciplina al estetoscopio
Es profundamente alarmante ver a la Dirección del Hospital Penna —un brazo del gobierno provincial— emitir un comunicado con membrete oficial desmintiendo a su propia Cooperadora. Es la imagen viva del disciplinamiento político.
Mientras los voluntarios de la Cooperadora pelean por cada centavo para que las cuentas queden en actas, los directores políticos eligen el «agradecimiento» sumiso. ¿Por qué el Estado prefiere quedar bien con la AFA antes que defender el patrimonio de su hospital? La respuesta es clara: la sintonía política entre la gestión de Axel Kicillof y el esquema de la AFA pesa más que 100 millones de pesos en insumos médicos.
La AFA se cree un «Estado paralelo»
En su descargo, la AFA tuvo la desfachatez de decir que hizo algo que «debería haberse realizado desde los organismos gubernamentales». Esta frase no es casual; es un ejercicio de poder. Se posicionan como los salvadores de una ciudad que el Estado abandonó, y bajo esa premisa de superioridad moral, se sienten con el derecho de no rendir cuentas.
Si la AFA decide organizar un evento solidario, el riesgo y el costo deben ser de la AFA. Lo que hemos visto en Bahía Blanca es la privatización de la solidaridad: el público pone la plata, el hospital pone la necesidad y la AFA pone las condiciones, los descuentos y, finalmente, el silencio.
Conclusión: La transparencia no es «difamación»
Llamar «mentira» a un pedido de rendición de cuentas es el recurso de quien no tiene argumentos. La Cooperadora del Hospital Penna no está haciendo política; está haciendo su trabajo: cuidar el dinero que los ciudadanos donaron.
Es hora de entender que el fútbol no puede ser una zona liberada para la ética. Si se prometieron 701 millones para un hospital que se cae a pedazos, deben llegar 701 millones. Cualquier peso que quede en el camino —ya sea en manos de un proveedor amigo o en el «costo operativo» de una estructura sobredimensionada— es un peso que se le roba a la salud de Bahía Blanca.
Basta de usar el dolor de las inundaciones para lavar imágenes institucionales. La solidaridad real se cuenta en billetes transferidos, no en comunicados de repudio.






