Depresión en niños: un problema que preocupa en Bahía Blanca

La salud mental de las infancias y adolescencias en Bahía Blanca atraviesa un momento crítico. Profesionales del área advierten sobre un incremento sostenido en las consultas por depresión, ansiedad y angustia, cuadros que históricamente se asociaban a la adultez pero que hoy afectan incluso a niños en su primera infancia.

La licenciada Alba Piccardi, referente del Colegio de Psicólogos local, desmitificó la idea de que los niños no se deprimen: «Estos fenómenos existen y con más frecuencia de la que quisiéramos». Según datos de la OMS, uno de cada siete adolescentes vive con un trastorno mental, y en Argentina, el contexto local ha agravado estas cifras.

 

 Señales de alerta: ¿Cómo se manifiesta en los más chicos?

A diferencia de los adultos, los niños no siempre expresan la depresión a través de la tristeza. Los padres y docentes deben estar atentos a cambios conductuales que funcionan como un pedido de ayuda:

 
  • Irritabilidad y enojo: Conductas disruptivas o estallidos de furia sin motivo aparente.

  • Aislamiento: Pérdida de interés en el juego o en actividades que antes disfrutaban.

  • Problemas físicos: Dolores de panza o cabeza recurrentes (sin causa médica), cansancio constante y alteraciones en el sueño o la alimentación.

     
  • Bajo rendimiento escolar: Dificultad para concentrarse y falta de motivación en el aula.


Factores determinantes: Pobreza, Clima e Hiperconexión

Piccardi explicó que la mayoría de estos cuadros son «depresiones reactivas», es decir, respuestas al entorno hostil que rodea al menor. En Bahía Blanca, tres ejes han sido determinantes este 2026:

  1. Contexto Socioeconómico: Según la UCA, el 40% de los niños presenta síntomas de angustia ligados a la inseguridad alimentaria. «No se puede pensar un tratamiento psicológico si no se resuelve primero el hambre o el frío», sentenció la profesional.

  2. Tragedias Climáticas: Las secuelas emocionales de los temporales que azotaron la ciudad en los últimos años persisten en la memoria de los más pequeños como traumas no resueltos.

  3. Pantallas y Apuestas: El uso excesivo de dispositivos desde edades tempranas y la exposición a riesgos como el grooming o las apuestas online están alterando el desarrollo neurológico y emocional.

     

¿Qué pueden hacer los adultos?

La prevención y el tratamiento temprano son fundamentales para evitar conductas de autolesión o pensamientos suicidas. Las recomendaciones para el entorno familiar incluyen:

  • Escucha activa: Validar las emociones del niño sin juzgar ni minimizar su dolor.

  • Tiempo de calidad: Fomentar espacios de juego y diálogo sin pantallas.

  • Consulta profesional: Ante síntomas persistentes, acudir al pediatra de cabecera o a un psicólogo infantil. El diagnóstico temprano permite un abordaje integral y efectivo.

noticia original: www.labrujula24.com

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