Parece que lo hacen a propósito»: la desesperación de los vecinos de calle Tierra del Fuego al 2900

Los vecinos del barrio Spurr, en el sector de calle Tierra del Fuego al 2900, han llegado a su límite. Lo que debería ser un espacio público para el disfrute de la comunidad se ha transformado en un foco de contaminación, vandalismo y peligro constante. Cansados de la falta de respuestas oficiales, quienes mantienen el lugar a pulmón denuncian que la acumulación de basura y la falta de infraestructura básica están poniendo en riesgo a los niños de la zona.

La problemática central radica en la higiene y la seguridad del predio. Ricardo, uno de los vecinos que lidera las tareas de limpieza, explicó que la falta de una conexión de agua (canilla) en el lugar vuelve la tarea casi imposible: «Tenemos que estar con baldes y ya soy una persona grande para estar todo el tiempo cruzando la calle», lamentó, señalando que solo cuentan con la solidaridad de un vecino, el señor Uribe, para abastecerse.


Vidrios, clavos y fuego: el peligro para los más chicos

El relato de los habitantes del sector es crudo y refleja el abandono del espacio. Durante la limpieza, los vecinos interactúan con niños que ayudan de forma voluntaria, pero el riesgo de accidentes es altísimo:

  • Heridas graves: Alicia, otra vecina del sector, denunció que ayer mismo un nene se cortó la mano con vidrios y ella misma sufrió la clavadura de un clavo al caminar por el lugar.

  • Vandalismo: Aseguran que personas externas arrojan basura de forma sistemática y, en lugar de retirarla, la prenden fuego, generando columnas de humo tóxico.

  • Falta de monitoreo: Los vecinos afirman haber pedido una cámara de seguridad hace dos años para identificar a los vándalos que rompen el mobiliario público, pero el pedido nunca prosperó.


Gestiones sin respuesta en la «Mesa de Gestión»

A pesar de que el barrio participa activamente en el CIC de Spurr a través de la denominada «Mesa de Gestión», los vecinos sienten que sus reclamos caen en saco roto. «Cuando les mostramos las notas a quienes participan, parece que no entienden lo que pasa», afirmaron con frustración.

Incluso mencionaron haber mantenido diálogos con la gerencia de ABSA para obtener la factibilidad de una canilla pública que permita mantener la limpieza y el riego de los árboles plantados por ellos mismos, pero hasta hoy la respuesta ha sido nula.

«Queremos dejar todo limpio y concientizar a la gente, pero sin herramientas ni apoyo municipal es una batalla perdida», concluyó Ricardo.

noticia original: bvcnoticias.com.ar

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